Por lo que nos explica, las terapias a base de estos tres productos se han convertido en uno de los tratamientos estrella desde hace algo más de un año. La combinación de aromaterapia, presoterapia, masaje, cremas de efecto calor y efecto frío, pueden alcanzar algo de lo que nadie prescinde hoy en día: efectividad en la pérdida de centímetros. Este tratamiento dura aproximadamente una hora y media y, aunque yo os cuente lo que ocurre paso a paso, los aspectos técnico los detalla Yolanda.
“El tratamiento consta de chocolate, canela y vainilla. La primera fase, de calor, es para eliminar. El chocolate produce un efecto hiperemiante, que genera una vasodilatación y que el riego sanguíneo se acelere. El cacao es un poderoso antioxidante, lucha contra los radicales libres y su aroma es muy agradable. La aplicación de calor ayuda a dilatar los poros y a que la crema penetre”. “Además la crema lleva L- Carnitina, que es el quemador de grasas por excelencia. Ello, junto con la sudoración, ayuda a eliminar toxinas y el exceso de grasa, que con el calor se ve potenciado y el aspecto de la piel mejora”. Esta fase se traduce en que tras aplicarte crema de chocolate te pones un pantaloncito desechable y te acuestas sobre una camilla. Te envuelven en una manta eléctrica dentro de la que sudas como un pollo mientras dormitas o te lees alguna revista, durante como mínimo 20 minutos. Si aguantas mas mejor para ti.
Pasado el sofocón, te pones un pantalón desechable nuevo, tras haberte untado de crema de canela, te tumbas otra vez y te embuten en una especie de traje de neopreno articulado por partes, que se llena y vacía de aire de forma gradual, mientras recuerdas a Julio Verne o tus inmersiones de buceo, o sigues con la siesta-. “La segunda fase del tratamiento es drenante, a base de sensación de frío, co efectos vasoconstrictores, en la que se emplea una crema a base de canela. Como ya has ablandado esos nódulos y has abierto los vasos, lo que hay que hacer es eliminar esas toxinas que han quedado liberadas. Se nota que la piel se vuelve a asentar. La presoterapia es fundamental en esta fase, ya que ayuda a estimular a estimular el sistema linfático, conduciendo las toxinas hacia la vejiga, para su eliminación a través de la orina. “La presoterapia son influjos de aire, intermitentes, con distinto ritmo y que aplican distinto grado de presión”. “El sistema linfático se dedica a la eliminación de sustancias de desecho y funciona al contrario que el circulatorio, en el sentido que va contra la ley de la gravedad en ciertas zonas del cuerpo, de ahí que con la presoterapia se haga un masaje ascendente, desde el pie hacia arriba, incidiendo sobre los nódulos linfáticos”.
Cuando terminan los 30 minutos de presoterapia, y retiramos los restos de la crema de canela, te aplican un nuevo producto, esta vez, de vainilla y te echas tranquilamente en la camilla. “En la tercera fase, con vainilla, el resultado que se alcanza es relajante y reafirmante. Viene a fijar lo alcanzado en las dos fases anteriores. Se acompaña de un efecto frío que tensa la piel. En esta fase se realiza un masaje manual incidiendo en las zonas que mas lo requieran”.
Los modernos tratamientos de belleza están estrechamente vinculados a la salud. No cabe ya pensar, sin mas, que la obesidad es algo “feo” sino que se profundiza, se estudian sus causas y se trata de paliar los efectos nocivos que ocasiona para el sistema circulatorio, el digestivo… y ello aviva la imaginación de los esteticistas a la hora de plantear tratamiento para combatir la celulitis, la piel de naranja, las estrías, la retención de líquidos, etc. El tratamiento que ha descrito Yolanda se realiza en varias sesiones, y los resultados se empiezan a notar desde la tercera, con una perdida de volumen bastante notoria. Se aconseja recibir dos o tres sesiones en la misma semana, para activar el mecanismo corporal y, después, una por semana como mantenimiento. Como no existen los milagros, Yolanda asegura que beber al menos dos litros de agua al día, la dieta equilibrada y el ejercicio son claves para reducir, que es, en definitiva, el objetivo.
Lo malo de pasar una tarde siendo una especie de brazo de gitano es que te acaba gustando… crea una adicción diferente a la que yo traía yo de serie: ahora en vez de comerme todo, como hasta hora, ¡lo que pretendo es que me lo echen por el cuerpo!
Texto: Eva Roy
Agradecimientos a ASPASIA Telf.: 91 509 42 57
Sitio de Eva Roy:
www.evaroy.com
|